
«La corrupción mata y los responsables deben acabar ante un banquillo»
El análisis de la situación política y de seguridad en España sigue dejando titulares de máxima crudeza. En sus últimas intervenciones públicas, el expolicía y presidente de Una Policía para el Siglo XXI, Samuel Vázquez, ha cargado con dureza contra la politización de las instituciones, la instrumentalización de la calle y la gestión de las crisis recientes por parte del Gobierno.
?1. La degradación y el doble rasero en las calles
?Vázquez denuncia sin paliativos la utilización partidista de los cuerpos policiales y la permisividad institucional con determinados grupos callejeros a los que califica como «milicias» o «niños mimados» del poder. Frente a esto, contrasta el trato de favor institucional con el ahogo al ciudadano de a pie.
?2. El «trabajo sucio» y la impunidad política
?Profundizando en este control de la calle, el experto en seguridad señala cómo las élites políticas protegen a sus peones mientras el ciudadano sufre las consecuencias de una doble vara de medir en la aplicación de las leyes y los dispositivos de seguridad.
?3. La tragedia, el relato y la sustitución de profesionales
?El punto más álgido de su denuncia se centra en la gestión política de las catástrofes recientes y la corrupción sistémica. Vázquez arremete contra la sustitución sistemática de técnicos y profesionales por perfiles afines sin cualificación —lo que denomina «jésicas, coldos y amigotes»—, cuyas consecuencias terminan pagando los ciudadanos. Afirma con contundencia que la estrategia gubernamental de control de relatos busca eludir responsabilidades ante tragedias donde las familias aún guardan luto, exigiendo que los máximos responsables no queden en meras dimisiones, sino sentados ante un banquillo judicial.
