
El colapso del modelo policial y la victoria de la sociología barata.
Estamos asistiendo al funeral de la seguridad pública en España, y los enterradores visten traje y corbata. En esta reciente intervención, Josema Vallejo (vicepresidente de Una Policía para el Siglo XXI) ha vuelto a poner el dedo en la llaga que los políticos se empeñan en tapar con maquillaje estadístico: el modelo policial actual ha muerto.
A continuación puedes ver la entrevista completa:
?Vallejo lo explica con la claridad de quien sabe que la calle no entiende de relatos, sino de realidades. Mientras los gestores de la «seguridad de marketing» se dedican a vender que España es un oasis, la realidad criminológica nos dice que estamos perdiendo el control del territorio. Ya no hablamos de simples hurtos; hablamos de estructuras criminales paralelas que no respetan la ley porque han detectado la debilidad de un sistema que ha sustituido la autoridad por la burocracia preventiva.
?La «cocina» de los datos y el efecto llamada
Uno de los puntos más sangrantes que denuncia Vallejo es la manipulación de las estadísticas. Es la gran estafa del siglo XXI: sumar manzanas con piedras para que la media les cuadre. Agrupan delitos de bagatela con agresiones violentas para decirnos que «la criminalidad baja». Pero pregunten en los barrios donde los machetes han sustituido al diálogo. Vallejo es tajante con la inmigración descontrolada y las regularizaciones masivas: no es una cuestión de racismo, es una cuestión de lógica criminológica. Si importas personas sin capacidad de integración y sin control, estás importando los conflictos de sus países de origen. Punto.
?De la policía de partido a la policía de ciudadano
El diagnóstico es claro: tenemos una policía diseñada para proteger la imagen del político y no la integridad del vecino. Vallejo propone derribar los muros de los reinos de taifas policiales. Necesitamos una coordinación horizontal real, donde la patrulla más cercana —sea del color que sea— acuda al auxilio del ciudadano, y no un sistema de compartimentos estancos donde el delincuente siempre va un paso por delante de la competencia de turno.
?En definitiva, la intervención de Vallejo es un aviso a navegantes. O pasamos de una policía administrativa y reactiva a una Policía del Siglo XXI basada en el mérito, la capacidad y la protección real del territorio, o seguiremos viendo cómo el Estado de Derecho se desangra en cada esquina por culpa de la cobardía de quienes nos mandan.
